
La mesa está puesta: TSP Culinary regresa a Todos Santos con su edición más ambiciosa
Hay algo ligeramente desafiante en que un festival de esta escala ocurra precisamente ahora. En un año en que los titulares hablan de aranceles, de despidos masivos en el sector tecnológico de Estados Unidos, de algoritmos de inteligencia artificial que reemplazan puestos de trabajo que parecían inamovibles, y en que la sola mención de ciertas ciudades mexicanas levanta cejas en las salas de embarque de LAX y SFO, Javier Plascencia ha terminado de armar el lineup más ambicioso en la historia del TSP Culinary Experience. Y varios eventos ya están agotados.
La pregunta que uno se hace no es si el festival va a funcionar. La pregunta es qué nos dice sobre quienes eligen venir de todas formas.
El festival: lo que está en la mesa este año
Del 5 al 7 de junio, Todos Santos y El Pescadero se convierten en algo parecido a lo que sería un Aspen Food & Wine Festival si hubiera sido fundado por alguien que de verdad prefiere Baja a Colorado. Tres días, una docena de venues, más de setenta cocineros, sommeliers, mixólogos y músicos convergiendo en el tramo de costa entre Punta Lobos y Cerritos.
Los nombres que encabezan el cartel este año no son de adorno.
Nancy Silverton |
Dominique Crenn |
Daniela Soto-Innes |
Javier Plascencia |
Nancy Silverton —la mujer que definió el pan artesanal en Los Ángeles— y Dominique Crenn —la primera mujer chef en Estados Unidos en ganar tres estrellas Michelin— se unen a Daniela Soto-Innes y al propio Javier Plascencia con su equipo de Animalón y Jazamango.
El viernes arranca con la caminata y brunch en Punta Lobos, seguida de cooking demos en la Hacienda Jardín de Pilar y la noche de bienvenida en El Mirador con más de veinte chefs locales. El sábado escala hacia La Mariscada en Barracuda Cantina en Cerritos, y cinco cenas de seis tiempos simultáneas. El domingo cierra con el brunch de Nancy Silverton en Agricole —ya agotado— y la Fiesta en Jazamango: noveno aniversario, entrada libre desde las dos.
Las ediciones que no se olvidan
Está la del año en que Rick Bayless cocinó en Jazamango en la misma edición que Jorge Vallejo —el del Quintonil— mientras el jardín olía a humo de mezquite. O la del Animalón by the Sea: una cena en alta mar frente al Arco de Los Cabos, a bordo de un barco sardinero reconvertido, maridada con vinos naturales de Querétaro que nadie había escuchado nombrar antes y que al año siguiente se volvieron imposibles de conseguir.
El año en que todo se pone más cauteloso
Esta temporada ha sido particularmente silenciosa en Todos Santos. La operación que acabó con Nemesio Oseguera Cervantes en Jalisco reactivó en el imaginario norteamericano ciertos miedos sobre México que habían estado relativamente dormidos. Al mismo tiempo, la adopción acelerada de inteligencia artificial en el sector tecnológico estadounidense ha producido una ola de despidos y de ansiedad que ha hecho que incluso quienes tienen trabajo y dinero estén gastando con más cuidado.
Todo eso llega a Todos Santos como llega el viento del norte: no anunciado, pero presente. Y sin embargo: el festival existe. Los boletos de las cenas premium ya están agotados. La gente que viene a TSP Culinary este año no vino a olvidar. Vino a recordar por qué Baja sigue siendo el lugar.
Cómo prepararse para el fin de semana
Varios eventos siguen con boletos disponibles. La noche de apertura del Mirador el viernes 5 es la entrada más accesible. Las masterclasses de bar en BARBAR NOTBAR y el panel con Dominique Crenn son gratuitos. La Fiesta en Jazamango, entrada libre desde las dos. Boletos en tspculinary.com.
Y antes de llegar a cualquier mesa, pasen por Saguaro:
Shop the Look — él:
Por qué esto importa más de lo que parece
Javier Plascencia empezó a construir Jazamango en Todos Santos hace nueve años porque creyó en algo que en ese momento no era obvio: que Baja California Sur podía ser un destino gastronómico de primer nivel mundial, no a pesar de su lejanía y su carácter salvaje, sino gracias a ello. Nueve años después, con Dominique Crenn y Nancy Silverton volando desde California para cocinar en este trozo de desierto costero, parece que tenía razón.
En un mundo que se ha vuelto más pequeño y más ansioso al mismo tiempo, hay algo que vale la pena defender en la idea de que el mejor lugar para estar este fin de semana es aquí. Sentado en una mesa al aire libre en Todos Santos, con un vino de Valle de Guadalupe que nadie conocía hace cinco años, escuchando el viento que baja desde la sierra como una disculpa.
Eso no se vende en una aplicación. Eso solo pasa aquí.

